¡Qué pobres somos los ricos!
Me acabo de enterar que soy rico. Me lo informó la Dirección General de Estadísticas y el nuevo Impuesto a los Sueldos, mal llamado Impuesto a las Rentas de las Personas Fisicas.
Según estos datos, estoy entre el 10% mas rico de la población … pero mi estilo de vida no es el de un rico. Los ricos tienen autos nuevos y yo tengo uno de 1991 y otro –heredado- de 1982 (ambos en no muy bien estado gracias al mal estado de las calles). Los ricos viajan con frecuencia y yo solo lo hago de mi casa al trabajo o por cuestiones laborales. Los ricos veranean todos los años y yo hace varios que me quedo en casa. Los que sí veo que veranean todos los años y hasta viajan, son los empleados públicos, esos mismos que se quejan siempre de estar “sumergidos”. (se deben referir literalmente al termino cuando están de veraneo en la playa).
Mis grandes lujos como rico es enviar a mis tres hijos a colegios privados para que reciban una educación “correcta” (nada del otro mundo), ante la imposibilidad de enviarlos a un colegio público, dado el bajo nivel de formación, la infraestructura generalmente deplorable sumado al deterioro del nivel humano que tendría entre compañeros y docentes. También apoyo a mis hijos a que desarrollen sus talentos y virtudes, unos en el deporte otros en la música, pagando clubes y profesores, con la inversión en equipamiento que eso significa.
Derrocho fortunas una vez cada dos o tres meses al ir al cine con mi familia y comer algo en la plaza de comidas de algún Shopping y me reúno con amigos los fines de semana a disfruta del típico asado.
El resto de mi “fortuna” se va en alimentar a mi familia, pagar la costosa gasolina para ir a trabajar y pagar los también costosos gastos de luz, agua, teléfono e impuestos para mantener un estado ineficiente e hinchado.
Otro placer de rico que me doy es tener conexión a Internet en mi casa y compro bastantes libros; pero se ve que estos rubros son considerados “lujos” por los actuales gobernantes que demuestran día tras día no tener una gran vocación por la mejora intelectual y menos aun por su integración al mundo globalizado.
Por ultimo, y no menos importante, es que me hacen sentir mal por ser “rico”. Recibo miradas de odio directo o velado por tal situación. En otros países a los ricos los aprecian puesto que entienden que “los pobres viven de los ricos y no los ricos de los pobres” como falsamente nos hicieron creer. Don Pepe Batlle estaba muy equivocado cuando decía que “los ricos sean menos ricos para que los pobres sean menos pobres”. La frase correcta es: “que los ricos sean mas ricos para que los pobres pasen a ser ricos”.
En Estados Unidos, Europa o Australia, un “pobre” vive mejor que un “rico” en Uruguay. ¡Que paradoja! Nunca pensé que preferiría ser pobre en otro país a ser rico en el mío!. Seguramente en esos otros destinos sea, al menos, mejor recibido.
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