La Empresa es un ámbito de creación de valor y de trasmisión de valores. El empresario, el responsable de trasmitir los valores correctos: la libertad con responsabilidad, la diferenciación por talentos y virtudes y que el te tenga más es porque hace más.
miércoles, 21 de abril de 2010
Impuestos en Uruguay: lo peor de los dos mundos
El presente artículo de la BBC de Londres explica objetivamente la situación.
http://www.bbc.co.uk/mundo/economia/2010/03/100325_1654_uruguay_impuestos_gz.shtml
Algún día debería cambiar el concepto de no castigar al emprendedor (que es el que paga mas impuestos) y proteger menos al depredador.
sábado, 17 de abril de 2010
Demostrar que nos atrevemos a cambiar
Nos quejamos del mal funcionamiento del Estado y de la actitud de los empleados públicos, ¿pero qué hacemos en nuestras empresas para cambiar la actitud de nuestros empleados?El Dr. Daniele Ferrere en su excelente columna de los sábados en El Observador, dice que no es tan difícil hacer la reforma del Estado si se hace lo que todos sabemos que hay que hacer.
"Todos sabemos que no se puede gerenciar ninguna organización sin calificaciones, estímulos a los que trabajan bien y castigos a los que lo hacen mal. Si todo da más o menos lo mismo, ¿por qué esforzarse?
Y corregirlo tampoco da gran trabajo. Basta con empezar a calificar sistemáticamente, como hace cualquier organización privada, para que la diferencia entre los buenos y malos trabajadores quede de manifiesto. Nada se puede hacer de golpe. Todo requiere un proceso. Pero si nunca se empieza, nunca se termina."
¿Pero acaso en las empresas privadas no sucede lo mismo? ¿Cuántas tienen un sistema de evaluación del desempeño que funcione y sea justo? ¿Y en las empresas familiares? ¿Cuántos "hijos de" ocupan cargos de responsabilidad sin estar preparados para hacerlo?
Agrega Ferrere:
"Lo que queremos decir con todo esto es que todos sabemos lo que hay que hacer. Todos sabemos lo que está mal y lo que habría que hacer para cambiar. Lo que pasa es que no nos animamos a hacerlo porque le tememos a las consecuencias."
El dueño de la empresa, con todo el "poder" que se supone tiene, no le dice al funcionario inútil que lo es, por que teme a las consecuencias: que se vaya, que tenga que buscar otro o que lo acusen de "duro". Conclusión: el inútil permanece. Y lo hace - todavía - con cara larga y haciendo pucheros.
Concluye Ferrere:
"Lo importante es empezar a hacer cosas simples y evidentes, para demostrar que nos atrevemos a cambiar."
Hágalo Usted también: establezca metas desafiantes, capacite, evalué el desempeño, diferencie a los que hacen de los que no hacen y no tolere a los medicocres. El empresario no sólo está para crear valor, está también para trasmitir valores.
Dr. Guillermo Sicardi, MBA
www.resultoria.com
lunes, 12 de abril de 2010
¿El dinero corrompe a las personas o las personas corrompen al Dinero?
Michael Carroll, un basurero británico, ganó 11 millones de euros (U$D 15 millones) en la Lotería británica en 2002.
Hoy, ocho años después, está en el paro, cobrando 50 euros por semana como subsidio de desempleo. Dilapidó toda su fortuna en drogas, apuestas, compras extravagantes y prostitutas.
Es común que la gente de izquierda tenga cierta aversión hacia el dinero. Tienen la creencia que "no es posible hacerse rico trabajando honestamente" y por eso creen que defienden una justa causa cuando pregonan "que pague más el que tiene más" (ya que entienden que el "tiene" más, seguramente es porque "robó" o "embromó" más).
Pero nada mejor que leer estos párrafos escritos por Ayn Rand en La Rebelión de Atlas y en su ensayo "La Virtud del Dinero" para entender que sólo se requieren virtudes para crear y conservar la riqueza. Son los depredadores los que la dilapidan, y los emprendedores los que la crean.
La naturaleza del dinero (Atlas Shrugged)
¿Así que creéis que el dinero es el origen de toda maldad? dijo Francisco d'Anconia.
¿Os habéis preguntado alguna vez cuál es el origen del dinero?... El dinero lo hacen posible sólo los hombres
que producen. ¿Es eso lo que consideráis malvado?
El dinero es sólo un vehículo. Te llevará donde desees, pero no te sustituirá como conductor. Te dará los medios para la satisfacción de tus deseos, pero no te proveerá con deseos. El dinero es la plaga de los hombres que intentan revertir la ley de causalidad – los hombres que buscan reemplazar la mente adueñándose de los productos de la mente.
El dinero no comprará la felicidad para el hombre que no tenga ni idea de lo que quiere; el dinero no le dará un código de valores si él ha evadido el conocimiento de qué valorar, y no le dará un objetivo si él ha evadido la elección de qué buscar. El dinero no comprará inteligencia para el estúpido, o admiración para el cobarde, o respeto para el incompetente.
Los hombres de inteligencia lo abandonan, pero los embaucadores y farsantes acuden a él en masa, atraídos por una ley que él no ha descubierto: que ningún hombre puede ser inferior a su dinero.
Pero vosotros lo ignoráis y clamáis que el dinero lo ha corrompido. ¿Fue así? ¿O fue él quien corrompió a su dinero? El dinero es un poder viviente que muere sin su raíz. El dinero no le servirá a la mente que no esté a su altura. ¿Es éste el motivo por el que lo llamáis malvado?
El dinero siempre seguirá siendo un efecto y rehusará reemplazaros como la causa. El dinero es el producto de la virtud, pero no os dará la virtud y no redimirá vuestros vicios. El dinero no os dará lo inmerecido, ni en materia ni es espíritu. ¿Es ésa la raíz de vuestro odio al dinero?
El dinero exige de ti las más altas virtudes, si quieres hacerlo o conservarlo. A menos y hasta que descubras que el dinero es el origen de todo lo bueno, estás buscando tu propia destrucción.Dr. Guill
Guillermo Sicardi, MBA
Tomado de http://www.objetivismo.org/michaelcarroll.html
miércoles, 7 de abril de 2010
Estados Unidos: ¿un régimen socialista?
En Estados Unidos casi la mitad de la población NO PAGA impuestos federales y el 10% de los que tienen mayores ingresos, se hace cargo del 73% de los impuestos recaudados.Al decir de Curtis Dubay, analista senior en impuestos de la Heritage Foundation, "tenemos el 50% de la pobalción obteniendo algo (seguridad, educación o infraestructura) a cambio de nada".
Sin embargo, el Frente Amplio nos ha hecho creer que en Estados Unidos existe un "capitalismo salvaje" y que en Uruguay ellos estan imponiendo el "socialismo real", siendo su buque insignia el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas.
Alberto Varela, experto en asuntos tributarios del Estudio Ferrere explicó a BBC Mundo que debido a que hasta hace un par de años en Uruguay no existía un impuesto a la renta de las personas físicas, ésta era una forma de gravar una manifestación de riqueza.
En el "capitalista" Estados Unidos también hay créditos fiscales para los gastos de la universidad, para comprar una casa nueva y para acondicionar una vivienda con aberturas, hornos o aparatos que generen un ahorro energético. Si estos créditos superan el monto que deberia pagar por impuestos, el contribuyente no solo no paga impuestos, sino que le devuelven dinero.
En el "socialista" Uruguay es bien diferente. El gobierno frentista no devuelve un sólo centavo y su voracidad recaudadora no tiene fin: patentes, contribuciones inmobiliarias, IRPF, impuestos a los profesionales universitarios, y muchos otros etcéteras.
Qué paradoja, no?
http://www.msnbc.msn.com/id/36226444/ns/business-personal_finance/
sábado, 3 de abril de 2010
Los pollos "solidarios"
El Presidente Mujica siente culpa por aplicar políticas liberales. Pero se da cuenta -más vale tarde que nunca- que son las únicas políticas que generan bienestar y estimulan conductas proactivas y responsables en una sociedad.Durante 15 años Uruguay mintió burdamente evitando que los pollos brasileros ingresaran para su venta en nuestro país, argumentando "problemas sanitarios" inexistentes. Lo que querían -y aún quieren hacer- es "proteger" a los productores locales. ¿Pero que significa esto exactamente?
Se supone que nuestros productores son menos eficientes que los brasileros, por lo tanto producen pollos de peor calidad y a mayor precio. Por lo tanto, si dejamos entrar a los pollos brasileros, los productores locales se fundirían. Por eso requieren "protección".
Lo que la gente no se da cuenta es que esa "protección" no la brinda el "generoso Estado" sino que la brinda cada consumidor que termina pagando el kilo de pollo más caro en un régimen "protegido" que un otro de "libre competencia".
Con el "cuento" de defender al productor de pollos y a sus obreros, el Estado NO DEFIENDE A SUS CIUDADANOS. Lo que el Estado hace realmente, es hacerle pagar a Usted (que también es productor u obrero uruguayo) un sobreprecio al pollo. De esta manera, los productores de pollo pueden seguir siendo ineficientes, no agregar tecnología a su producción, no poner demasiada iniciativa ni mejorar la calidad de sus productos, gracias a que el Estado "los protege".
Ahora bien. ¿Quien decide y con qué criterios, proteger determinadas industrias o sectores? Usted que es artesano, ¿no le gustaría que lo "protejan" y nadie pueda importar artesanías así Usted puede vender todo lo bueno y toda la porquería que fabrica? ¿Y usted que es tambero, y el que fabrica ropa, no queren acaso estar todos bajo el paraguas "protector" del Estado?
Esta es la triste cultura proteccionista, que no sólo ha afectado a miles de empleados públicos sino también a miles de "empresarios" (?) uruguayos. Durante añares, era más negocio hacer "lobby" en los pasillos del Palacio Legislativo o recorrer despachos de Ministros y sus adláteres, que tomarse un avión para abrir mercados o mejorar la maquinaria.
Esta triste política hizo que algunos "vivos empresarios" pudieran vender productos más caros que los rehenes consumidores uruguayos pagaron más caro y por lo tanto CONSUMIERON MENOS de todo durante años.
Por otro lado, cuando queremos EXPORTAR la leche, la carne o el arroz, nos quejamos que "el imperialismo" o los "paises ricos" nos cierran sus fronteras. ¿Pero cómo puede ser bueno "proteger a los polleros uruguayos" y que sea malo que los yankees "protejan" a sus cowboys?
Ahora el Presidente dice que tenemos que ser "SOLIDARIOS" con los polleros uruguayos. Esto significa lo siguiente: cuando vaya al supermercado y vea un pollo uruguayo a $ 100 y un pollo brasilero a $ 70, pague $ 30 de más y compre el pollo uruguayo. O sea, en vez de usar esos $ 30 para USTED, déselos al productor pollero. Sacrifíquese USTED para beneficio del pollero.
La pregunta que usted, "Señor Solidario" debe hacerse es: ¿y cuándo el Señor Pollero se va a sacrificar por mí?
Le doy la respuesta. El pollero NUNCA va a sacrificarse por Usted por la sencilla razón que NO DEBE HACERLO, como tampoco usted debe sacrificarse por otro que no sea ustede mismo y sus seres queridos. Esta es la esencia del hombre: buscar su propia felicidad. Y aunque le hayan hecho creer otra cosa, es ésto lo único que trae una felicidad colectiva.
Reclame libertad de elección, no protección.
Dr. Guillermo Sicardi, MBA
sábado, 27 de marzo de 2010
Arrepentido de Cuba y del Frente Amplio


Lo confieso: fui de los que creyó ciegamente en la revolución cubana. Nunca fui comunista ni acepté la aberración del partido único, pero por aquello de las circunstancias, continué opinando positivamente sobre el régimen de aquella república hermana incluso después de que Fidel Castro se definiera como marxista-leninista “hasta el último día” de su vida.
Me parecía que la nefasta política que EEUU había seguido respecto a Cuba, hasta transformarla en el prostíbulo del hampa norteamericana, había arrojado a los revolucionarios de 1959 en brazos de la URSS, como única forma de evitar una invasión al estilo de la que sufriría la República Dominicana en 1965. Y si no había libertades, ya las habría; la situación era de guerra no declarada (lo probaba la aventura de Playa Girón) y las situaciones extraordinarias requieren medidas extraordinarias. Influyó en mí y en mi persistente respaldo a aquel régimen la opinión de mi tío abuelo, el ilustre poeta don Julio Casas Araújo, que había sido embajador en la isla caribeña durante los últimos años de la dictadura de Batista y los primeros de la revolución.
Su apasionado relato de la heroica epopeya iniciada en Sierra Maestra, proveniente de un herrerista conservador, me cargaba de razón. Y así me quedé, año tras año, como un perfecto idiota, esperando una liberalización que nunca se produjo, justificando lo injustificable y amparándome en pretextos que, al final, ni a mí mismo me convencían.
Lo confieso: creí en el Frente Amplio cuando se constituyó en 1971. Blanco hasta la médula, como era, soy y seré “hasta el último día” de mi vida, creí, con Quijano, que el Partido Nacional se había transformado en una cooperativa electorera que lo inhibía de ser el vehículo de transformación que el país requería a los gritos. Y pensé, como tantos, que no había otro camino que unir a los que pensaban, sino igual, al menos parecido, para lograr un acuerdo en torno a un programa antiimperialista y antioligárquico. Milité intensamente en aquellos durísimos años en una ciudad del interior en la que para muchos ser frenteamplista era sinónimo de comunista y vendepatria, y me jugué mi parada, que aún hoy me enorgullece. Lo hice en las filas del viejo e ilustre Partido Socialista, en el que tenía raíces por parte de mi familia paterna. Ni por un momento –y quiero ser enfático en esto– me he arrepentido de esa opción política de juventud, en la que defendí valores e ideales que aún hoy estoy dispuesto a asumir; de la misma manera en que no me arrepiento –ni admito reproches por ello– de haber dejado esas filas, sin rencores ni agravios, cuando me pareció que debía hacerlo.
Lo confieso: me produce un intenso pesar el hecho de que el Frente Amplio de hoy, que no es ya la romántica fuerza reivindicativa de ayer, se niegue a admitir que el régimen cubano se ha transformado en una de las dictaduras más abyectas, corrompidas y represivas de la historia de América Latina. Me duele profundamente, como oriental, como blanco y como ex frenteamplista, que la coalición se escude, con singular cobardía y contumacia, en leguleyerías deleznables para no reconocer lo que a estas alturas ya es un asunto de simple honestidad: la urgencia de condenar sin medias tintas a un sistema devenido en vergüenza del género humano. Lo de que “los problemas de Cuba son asunto interno de la isla” (expresión casi textual de la declaración frentista) cuando el mundo entero se horroriza ante la muerte por huelga de hambre de un preso de conciencia (a la que, según parece, seguirán otras) es la negación de todo lo que pueda oler a justicia y a “progreso”.
Lo confieso: ante tamaña incongruencia con lo que deberían ser principios inalienables –el sostén de los derechos de la persona– me accede un intenso rubor del alma, y siento un consolador alivio por haber pasado la tranquera y huido de lo que dejó de ser una esperanza para transformarse en un engañoso corral de ramas.
jueves, 25 de marzo de 2010
Jóvenes que ya murieron ...
El ideario popular cree que "los jóvenes son la renovación", agregan "sangre nueva" o le darán "impulso" a una organización. Seguramente no se refieren a los jóvenes uruguayos. Al menos no a los 104 becarios veinteañeros que están reclamando y presionando para que los dejen seguir siendo EMPLEADOS PUBLICOS de por vida.Estos aprendices de haraganes probaron durante un año las dulces mieles del poco esfuerzo, los buenos sueldos y los mejores curros y ahora quieren dejar de ser abejas "obreras" para transformarse en "zánganos" presupuestados.
¿Y qué hacen al respecto los verdaderos "servidores públicos? ¿Qué hacen los buenos empleados ante el paro de ADEOM para evitar que sancionen a los Inspectores de Tránsito que abusaron del poder de su cargo en contra de un ciudadano que los pesco "in fragantti"? ¿Por qué los buenos no se revelan contra los malos? Mientras la imagen del empleado público siga siendo la del haragán, el "vivo" y miedoso al cambio, el Estado va a seguir atrayendo haraganes, pícaros y miedosos a sus filas.
Triste presente para estos muchachos sin pasión, sin metas y sin ambiciones. Triste futuro para este país donde sus hijos aspiran a ser muertos en vida.
Dr. Guillermo Sicardi, MBA
PD: la nota completa publicada en el Observador la pueden leer aquí
http://www.solution.com.uy/articulos/jovenes_aspiran_empleo_publico.pdf
lunes, 22 de marzo de 2010
¿Puede ser que el Asado de Tira sea mas caro que el Bife de Vacío?
Cuando lanzaron el "asado de El Pepe" me quedé con las ganas de hacer la comparación real de lo que uno paga en crudo y lo que realmente ingiere, luego de tirar los huesos y la grasa.
Hice la prueba este fin de semana, no con asado de el Pepe sino con asado de primera vs. un buen Bife de Vacío, ambos comprados en Supermercados Disco.
Los precios están en pesos uruguayos donde 1 dólar es equivalente a $ 20aprox.
¿Qué creen que es más caro?
Vean el video en http://www.youtube.com/watch?v=xfqz63NuzCw
Bon apetit !!
Apple vs. GM


Apple actúa como un productor. GM actúa como un saqueador. Es una diferencia clave que Ayn Rand expuso claramente en La Rebelión de Atlas
El Comité de Medios y Arbitrios (Ways and Means Committee) de la Cámara de Diputados de los Estados Unidos está considerando una “Tasa de Responsabilidad por la Crisis Financiera”, un impuesto bancario que recaerá sobre algunas de las instituciones que nunca solicitaron dinero del TARP (“Troubled Asset Relief Program”, o “Programa de Alivio de Activos Problemáticos”), que nunca recibieron dinero del TARP, o que ya lo han devuelto. Para impulsar esta medida, sus promotores han estado provocando una ira generalizada contra el rescate bancario, ignorando descaradamente el hecho de que este impuesto punitivo castigaría tanto a las empresas que se cebaron ávidamente en el abrevadero público como resultado de la crisis, como a las que no lo hicieron.
Desde el advenimiento del capitalismo, los hombres de negocios han sido denunciados por las acciones corruptas de unos pocos aprovechados de la política. Para ayudar a entender que existe una diferencia, consideremos a dos personajes de la novela de Ayn Rand “La Rebelión de Atlas”, publicada en 1957. En el libro, Rand describe a dos tipos opuestos de hombres de negocios: los que ella llama los “productores” y los que ella llama los “saqueadores”.
Los productores, como Hank Rearden, el inventor de un nuevo metal más fuerte y más barato que el acero, trabajan incansablemente para crear productos que mejoran la vida humana. Los saqueadores son básicamente pseudo-empresarios, como el incompetente ejecutivo del acero Orren Boyle, que consigue riquezas inmerecidas a través de favores especiales de los políticos. Su negocio no es realmente un negocio, sino favoritismo político.
Son los productores los que hacen la vida posible: los que mantienen los estantes de las tiendas surtidos; los que descubren medicinas que salvan vidas; los que hacen ordenadores más rápidos, edificios más altos y aviones más seguros.
Los saqueadores, por su parte, son sanguijuelas despojando la riqueza creada por los productores.
La novela rechaza la noción generalizada de que tanto los productores (Rearden) como los saqueadores (Boyle) tienen en común el afán de lucro. Sólo los Reardens, Ayn Rand razona, merecen ser llamados buscadores de lucro, porque ellos obtienen sus recompensas a través de su esfuerzo productivo; los Boyles son parásitos anti-esfuerzo buscando un botín inmerecido.
Pero no sólo es riqueza inmerecida lo que los saqueadores buscan. En “La Rebelión de Atlas”, Boyle usa su influencia para subyugar a Rearden con controles y regulaciones gubernamentales cada vez más severas, puesto que él mismo no puede sobrevivir si no es arruinando a la competencia.
Los productores, sin embargo, no necesitan favores especiales, sólo libertad: libertad para producir, para comerciar voluntariamente y, si tienen éxito, para quedarse con los beneficios. Conforme un país se vuelve menos libre, crea y desata más y más Boyles, quienes triunfan a costa de los Reardens.
Hoy América es todavía un país de productores. Nuestro país está lleno de industriales, directivos y financieros que muestran las rigurosas normas de calidad, la excepcional inteligencia, y la extraordinaria ética de trabajo que caracterizan a los productores.
Por ejemplo, cuando Apple estaba a punto de lanzar el primer iPhone, Steve Jobs, director general de la compañía, miró al diseño del producto y le anunció a su equipo: “Simplemente no me encanta esto. No puedo convencerme a mí mismo de enamorarme de esto”. El Sr. Jobs le estaba pidiendo a su equipo que tirara por la borda un año entero de trabajo y que empezara de nuevo. “¿Y sabéis lo que dijeron todos?” Jobs dijo después. “Estamos contigo.” Esa es la mentalidad de un productor – el compromiso de no conformarse con nada que no sea lo mejor de cada uno. Es una mentalidad que aún se puede encontrar en muchos sectores de la economía.
Pero los Boyles están en alza, engordando con rescates, subsidios y otras jugosas oportunidades de aprovecharse políticamente. Por cada productor como John Allisson del banco BB&T, que se opuso al rescate de Washington y fue forzado a aceptar dinero del gobierno, parece haber diez como el anterior director general de la General Motors, Rick Wagoner, exigiendo dinero de los impuestos para mantener a flote a sus fracasadas empresas.
Mientras tanto, los Boyles de la vida real de hoy están constantemente haciendo presión para que el gobierno les imponga restricciones a sus más capaces competidores. ¿Recordáis cuando el über-productivo Bill Gates comenzó a regalarles navegadores de Internet gratis a sus clientes, y Netscape corrió a Washington a exigir que Microsoft fuese encadenado con las leyes anti-monopolio?
Es cierto, puede ser difícil a veces distinguir a los productores de los saqueadores. Conforme el gobierno se entromete más y más en nuestros asuntos económicos, incluso los Reardens de la vida real se ven forzados a acudir a Washington – no para obtener beneficios inmerecidos, sino para protegerse de los Boyles. (No es un accidente que Microsoft, antes de ser sometido al fuego anti-monopolio, no gastara virtualmente nada en lobbies y grupos de presión, y que hoy gaste muchos millones). Además, muchos hombres de negocios son casos mixtos – parte productor, parte aprovechado político.
Pero por más difícil que sea clasificar a hombres de negocios específicos, es crucial mantener esas dos categorías separadas cuando ensalcemos o condenemos a los hombres de negocios que aparecen en los titulares y ante las audiencias del Congreso. Si no lo hacemos, serán los Boyles los que se beneficien y los Reardens los que sufran.
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Yaron Brook es el presidente del Ayn Rand Center for Individual Rights. Don Watkins es analista del Ayn Rand Center for Individual Rights.
www.objetivismo.org
sábado, 20 de marzo de 2010
Inútiles, pero leales.

Me llama poderosamente la atención ver como hay tantos inútiles ocupando puestos de confianza en empresas privadas (no hablemos de las públicas).
No exagero utilizando el término de" inútil" ni lo hago en un tono peyorativo. Me refiero directamente a aquellas personas bastante limitadas intelectualmente, con poca formación, reactivos, poca o nula iniciativa, obtusos y conservadores. No agregan valor. Hacen sólo lo que les pide y ni siquiera lo hacen con excelencia. Por lo tanto no son útiles, sino inútiles.
Sin embargo los dueños de las Pymes que son sus jefes, los mantienen en sus cargos.
Dicen que lo hacen porque, si bien reconocen su inutilidad, los consideran "leales" o les tienen "confianza". ¿A qué se refieren realmente al hablar de "lealtad" o "confianza"?
Mi experiencia me indica que para ellos "lealtad" es sinónimo de "sumisión". Desprecian a los inútiles (porque ellos no lo son), pero en el fondo les gusta tener adláteres (vulgarmente llamados "alcahuetes"). Si bien detentan el poder que les da el ser los dueños del negocio, demuestran la debilidad de no animarse a liderar a pesonas con myores capacidades. Saben que a estos inútiles-adláteres los tendrán comiendo en la palma de sus manos por todo el tiempo que lo deseen.
Al hablar de "confianza" sólo miran la mitad de los componentes de este concepto: confianza es la mezcla de carácter (integridad y buenas intenciones) y capacidades (conocimientos y habilidades por otro).
Podemos tenerle plena "confianza" a la Madre Teresa de Calcuta en cuánto a que no tomará un centavo para sí que no le corresponda, pero no le podemos tener nada de confianza para que nos opere de una hernia de disco puesto que no tiene los conocimientos ni habilidades para hacerlo.
Un buen líder tiene la capacidad de liderar a personas aún más inteligentes y preparadas que él mismo y no resignarse a rodearse de mediocres por mas leales que (aparentemente) sean.
Dr. Guillermo Sicardi, MBA
www.resultoria.com