domingo, 7 de noviembre de 2010

Enseñar, ¿para qué?

¿Qué les enseñan a nuestros hijos en los liceos? Y más importante aún ¿para qué les enseñan lo que les enseñan?  Me hago estas preguntas desde mis distintos roles como padre, docente universitario, empresario y ciudadano.  Y lamentablemente no tengo buenas respuestas, y las que tengo, no me satisfacen.

Primero. Tengo la plena convicción que la mayoría de los liceos –aún los privados- se esmeran más por cumplir con “el programa” que por despertar los talentos y virtudes de sus educandos.
Los profesores no están entrenados para detectar talentos, apenas están capacitados para responder simples preguntas. No saben detectar en el “payaso” de la clase a un futuro actor, en el tímido o recatado a un posible investigador, en el charlatán a un prominente orador o en el galancito a un innato vendedor.

El 80% de lo que aprendan en el liceo lo olvidarán en menos de 5 años o quedará obsoleto. En cambio el habilidoso para el deporte, para la charla amena o para la investigación, lo será para toda su vida. No importa el deporte que desarrolle, ni lo que investigue: lo importante es que hará algo que le gusta y para lo cual tiene un talento natural. 

Segundo. El sistema educativo está diseñado para contemplar a los mediocres, no para destacar a los excelentes.
Existen clases de “recuperación” en Febrero para los más lentos o las más haraganes, pero no hay clases de “potenciación” para los sobresalientes.  ¿No es mejor potenciar los talentos y las fortalezas que compensar las debilidades?

Tercero. Todos los liceos dicen que “educan en valores”, pero  ¿qué valores?
Lo que más valoran los uruguayos es la “seguridad”. Por eso el 63% de los jóvenes menores de 25 años aspiran a ser empleados públicos.  No es para menos; en abril del 2009 el Parlamento llamó a un concurso para cubrir el puesto de “oficial de Intendencia” (manejar ascensores, servir café, trasladar insumos y atender al público) con su sueldo de $ 27.000 por mes.

La mayoría de los padres quieren que sus hijos sean educados en valores como la “solidaridad”,  el “compañerismo” o la  “criticidad”, antes que los valores de “calidad” o el  “emprendedurismo”.  Por eso se inscribieron más de 180.000 jóvenes para servir café y menos de 100 para presentar proyectos emprendedores.

Recientemente el Banco Santander hizo un llamado para “Emprendedores Universitarios”; se anotaron 43 proyectos y sólo 15 entregaron el plan de negocios exigido. La Universidad ORT junto a VTV y Grupo la Información de España organizaron el Venture Day Iberoamericano + R; se presentaron 120 proyectos, de un plumazo descartaron 80, quedaron sólo 40. Y al Open Coffee Montevideo, menos de 12 anotados. ¿De qué valores hablamos?

Cuarto. No tengo los más mínimos parámetros para juzgar la calidad de la educación que reciben mis hijos ni para comparar entre diferentes Instituciones.
¿Cómo puedo saber si el Colegio Inglés es mejor que el Seminario? ¿Cómo sé si el Elbio Fernández educa mejor en matemáticas que The British School? ¿Por qué el Christian Brothers cobra tres veces más caro que el IEEP en El Pinar? La respuesta: imposible saberlo.

Las autoridades de secundaria están más ocupadas en “inspeccionar” el cumplimiento de los programas creados por sus burócratas y sus Asambleas Técnico Docentes, que en darle a los padres las herramientas e información necesaria como para que podamos evaluar con objetividad y profesionalismo el lugar donde educaremos a nuestros hijos. Al final terminan pesando estos tres criterios para elegir el Colegio, que nada tienen que ver con la Educación y son: 
1 – quiénes son las familias y amigos que van a cierto Colegio (para que estudie con “gente como uno”), 
2 – la estructura edilicia (que nos “llena el ojo” con aulas, gimnasios y laboratorios lustrosos), 
3 – la cercanía (no será muy buen colegio, pero queda cerca)

Quinto.  ¿Qué espero de un liceo?
  • Quiero que el liceo ayude a mis hijos a descubrir sus talentos, no a salvar exámenes
  • No quiero que lo feliciten por tener todo 12, eso no me da ninguna señal sobre dónde están sus talentos y sus pasiones. Sólo me dice que es un chico muy responsable. O un anodino que tanto le da estudiar matemáticas, como historia o dibujo.
  • Quiero que lo formen para ser un ciudadano útil: que aprenda a arreglar un enchufe más que medir el azimut de una estrella, que sepa cocinarse a recordar de memoria la Tabla Periódica.
  • Que aprenda a pensar por sí mismo, no a memorizar.
  • Que aprenda a resolver conflictos con otros compañeros, no a recurrir al amparo de un docente
  • Que le estimulen la iniciativa individual
  • Que le ayuden a desarrollar su autoestima, la mejor herramienta para superar obstáculos en la vida
  • Y sobre todo, que se divierta aprendiendo y que sus profesores se diviertan enseñándole, porque en última instancia, si mi hijo no logra hacer lo que le guste, va a tener que trabajar.

Dr. Guillermo Sicardi, MBA

miércoles, 27 de octubre de 2010

Anestesistas: “Es el libre mercado, idiotas”

Muchos uruguayos (y uruguayas) creen que los Médicos Anestesistas son unos cerdos mercantilistas que no quieren trabajar por el salario que les ofrecen.

Por lo tanto y para defender al "pueblo", el Partido de Gobierno va a usar a sus brigadas del PIT-CNT “para conformar un frente común para presionar a los médicos.”

Además “la cúpula de la coalición de izquierda emitió una declaración en la que rechaza la actitud “corporativa” de los anestesistas. También acusó a estos médicos de “dejar de rehén” a los pacientes, “que son generalmente los más pobres”. (El Observador, 27/10/2010)

Resulta que ahora los anestesistas tienen una actitud “corporativa” que deja de “rehén” a los pacientes, pero cuando los empleados públicos de COFE hacen paro, los sindicalistas del transporte nos dejan a pie y los maestros no educan a nuestros hijos, no son corporativistas ni nos toman de rehenes, sino que son “luchadores sociales”.

Pero el caso de los anestesistas es aún peor: ni siquiera hacen huelga, no recurren a la fuerza ni a la prepotencia para imponer sus deseos, sino que simplemente no aceptan una oferta libremente hecha por los contratistas de sus servicios y libremente rechazada por los médicos.

¿A quién se le ocurre que puede obligar a los médicos o a cualquier persona a trabajar por el salario que ellos no quieren aceptar? ¿A quién se le ocurre como legítimo y justo poner el peso del Estado, la patotería de los sindicatos y la presión del Partido de Gobierno para alterar un libre acuerdo entre proveedores y compradores?

Si el precio de la mano de obra de los anestesista trepó a las nubes, no es culpa de éstos, sino de los reguladores de la educación que sólo liberan pocos “cupos” para formar anestesistas y por ende, aplicando la simple ley de la oferta y la demanda, el precio de un producto escaso, sube.

Hoy también hay una gran demanda por jóvenes que sepan computación. Prácticamente cualquiera que pueda oprimir dos teclas gana unos $ 15.000 por mes. No veo al PIT-CNT ni al Gobierno quejándose cuando el mercado hace subir el precio de cierta mano de obra. Lo mismo sucedió con los soldadores cuando vino Botnia. Y está sucediendo con la carne. Hay precios que suben y otros que bajan.

El mercado es el mejor regulador de los precios en una economía, siempre que se basen en transacciones libres entre ciudadanos libres; en un intercambio de valor por valor (no valor por necesidad), y sin que medie el uso de la fuerza para forzar la decisión de cualquierea de las partes.

Los intervencionistas uruguayos no creen en el mercado ni creen en la libertad.
Esto me lleva a parafrasear al ex Presidente Clinton y decirles: “es el libre mercado, idiotas”.


Guillermo Sicardi, MBA

lunes, 25 de octubre de 2010

Estafa a la voluntad popular

Firmás, votás, y después te hacen trampa
POR GABRIEL PEREYRA

Son incontables los casos en que, desde y por el ejercicio del poder, se desprecia a la gente, se atenta contra los principios más básicos de la institucionalidad y se pasan a la retaguardia lo que antes eran principios; pero en la historia de la democracia uruguaya será difícil encontrar una decisión que sea tan grosera y autoritaria como la adoptada por la Cámara de Diputados esta semana, que votó por anular la ley de Caducidad, un esperpento legal que en 1986 amparó a policías y militares por las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura, que en 1989 fue avalada en un plebiscito convocado por el Frente Amplio, y que en 2009, por si no había quedado claro, la gente la volvió a respaldar en otra consulta, también impulsada por la izquierda.

Que los diputados del Frente Amplio que votaron la nueva ley interpretativa se hayan puesto por encima de la gente a la que convocaron “para que el pueblo decida” (¡qué cínico suena hoy a la distancia!), es una lección que puede contribuir a la madurez ciudadana.

¿Qué nos enseña?, por ejemplo, que en una democracia se puede burlar la opinión de la mayoría; nos puede enseñar a pensar dos veces antes de caer en la trampa política de firmar para ejercer la democracia directa convocados por quienes defendían la democracia directa cuando eran oposición, y anteponen la democracia representativa ahora que son mayoría; también nos puede enseñar lo peligrosas que son a veces las mayorías absolutas.

Si algo faltaba para completar este abuso institucional (legal, pero abuso al fin) en que incurrió la mayoría frenteamplista en la Cámara de Diputados, fue el hecho de que tuvo que hacer un ejercicio de fuerza para obligar a algunos legisladores a apoyar este mamarracho legal. Aún no se sabe qué actitud adoptarán los senadores Nin Novoa y Jorge Saravia, pero algunos dirigentes del Frente afirmaron que si no votan se puede generar una crisis política en el oficialismo. Puede ser que así ocurra, pero la verdadera crisis de la izquierda en torno a este asunto ya está en curso: e

s de credibilidad, y eso, más temprano o más tarde, se paga, o se debería pagar. (gpereyra@observador.com.uy)


© El Observador 2003.Derechos reservados

martes, 19 de octubre de 2010

Julio Bocca, ciudadano inadecuado para Uruguay

Bocca inadecuado (por Gustavo Escanlar - Búsqueda)
 
La medida más acertada de este gobierno, la más sabia, la más importante, la más valiosa, fue la de haber puesto frente al ballet del Sobre a Julio Bocca.  

Es lo que se debería hacer en todos los ámbitos: poner al mejor, venga de donde venga, sea quien sea, cueste lo que cueste.  En la televisión, en el fútbol, en el teatro, en la música. Aunque costara muchísimo dinero –que no es el caso- en el fondo este tipo de contrataciones terminan siendo una inversión.  Por lo que enseñan, por lo que se aprende de ellos, por la forma que tienen de dar vuelta las cabezas.  Se aprende sólo con verlos trabajar, moverse, hablar.  Se necesitan uno, diez, mil Julios Boccas al frente de las reparticiones culturales públicas y privadas.  Y además, Bocca convoca sponsors, y espectadores.

¿Cuánta gente fue a ver el ballet del Sodre en los últimos diez años?  Seguramente menos de los que fueron a verlo en las once históricas funciones que dio Giselle, que sigue de gira por el interior.  Es el espectáculo de ballet más visto en la historia nacional.

Pero claro, nada es perfecto.  Mucho menos en Uruguay.  El 26 de Agosto, una medida gremial dejó a los espectadores sin Giselle.  Se suspendió por paro.  Bocca quería hacer la función aún en contra de la disposición de los sindicalistas.  Pero, a pedido de la directiva del Sodre que no quiso agitar las aguas, la función se suspendió.  Después, Bocca anunció: “Esa fue la primera y la última vez.  Si cancelo otra vez es porque el teatro se vio abajo.  Si no, hago la función como sea.  Y si NO, me retiro a casa muy tranquilamente”.

O sea: el tipo no está para pavadas.  Y pensó lo que piensa casi todo el mundo: que se pueden tomar medidas gremiales y sindicales sin afectar a los espectadores.  Tan fácil como eso.  O tan difícil, tratándose de Uruguay. 
 
Para los gremialistas del Sodre, los dichos de Bocca fueron prácticamente una declaración de guerra.  Joselo López se hizo el vivillo en “El Observador”.  Con la impunidad que lo caracteriza, preguntó, con esa semisonrisa reservada a los ganadores cuando se ponen babosos: ”¿Quién? ¿Julio Bocca? ¿Y no baila Julio Bocca?” Si COFE entregara un premio al tarado del mes, se lo llevaría Joselo López por estas declaraciones.

Por otro lado, el delegado de la mesa directiva de la Afusodre, Atlio Púa, un apellido que viene al caso cuando hablamos de uruguayez, dijo en “El País” que “si Bocca sigue opinando lo mismo quizás no es la persona adecuada para este país”.

¿Ves? ¿Ves?  Hay que reconocérselo, ahí tiene razón Púa: viendo la entidad y la consistencia de este sindicalismo queda clarísimo que Bocca no es la persona adecuada para este país.
¿Alguien que se interese por la excelencia y no por las prebendas?  Está claro que no es la persona adecuada para este país.
¿Alguien que no pregunte donde nació alguien sino qué tan bueno es? Está claro que no es la persona adecuada para este país.
¿Alguien que quiera trabajar? Está clarísimo: no es la persona adecuada para este país.
¿Alguien que haga trabajar a los demás? Como bien dijo Púa: No es la persona adecuada para este país.
¿Alguien que respete la opinión ajena pero que pide también se respete la propia? Obviamente no es la persona adecuada para este país.
¿Alguien que sea un número uno, que esté en lugares privilegiados del arte a nivel internacional? Pero claro que no es la persona adecuada para este país.
¿Alguien que convoque espwectadores y sponsors, que lleve gente, que haga espectáculos de primer nivel?

¡¡¡Pero no, no señores…   esa no es la persona adecuada para este país!!!!

¿Alguien disciplinado y que imponga disciplina?
No es la persona adecuada para este país.

¿Un creativo?
No es la persona adecuada para este país.

Desde esta humilde columna agradecemos la honestidad brutal de los López y los Púa. Esas sí son las personas adecuadas para este país. 

Ellos, que dan más importancia a sus privilegios que a cualquier otra cosa, ellos sí son las personas adecuadas para este país. 
Ellos, que siempre quieren trabajar menos sin dejar de ganar más, ellos sí que son las personas adecuadas para este país.
Ellos, que se cagan en las consecuencias de sus actos y sus paros, ellos sí son las personas adecuadas para este país.
Ellos, que catalogan de carneros a los que no piensan como ellos, ellos sí son las personas adecuadas para este país. 
Ellos, que toman como rehenes al resto de sus compatriotas, que les chupan la sangre, que no largan una sola de sus prebendas, ellos sí son las personas adecuadas para este país.
 
Inadecuados son los Bocca y los Forlán, que juegan para ganar. 
Adecuados son los Tabárez y los Keosseián, que sacan a Corujo y ponen a Darío Rodríguez para mantener el empatecito.

Tan adecuado como sería sacar a Julio Bocca y poner a Abigail, que es militante y compañera y los días de paro no va a andar con pavadas.


por Gustavo Escanlar
BÚSQUEDA
16/09/10

 

jueves, 14 de octubre de 2010

¿MILAGRO DIVINO O DIVINAS MENTES HUMANAS?

¿MILAGRO DIVINO O DIVINAS MENTES HUMANAS?
El Rescate de los mineros en Chile


El mundo entero está hablando del "milagro" acaecido en Chile, que permitió rescatar a 33 mineros desde las profundidades de la Tierra.

Un milagro es definido como un "hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuye a intervención sobrenatural de origen divino". De hecho, vimos al Presidente Piñera rezar y persignarse varias veces, como pidiéndole a esas fuerzas sobrenaturales que trajeran a los mineros a la superficie.

Por otro lado y a pocos metros del improvisado altar, veíamos cómo decenas de obreros, técnicos, ingenieros y especialistas, se movían con la precisión de un reloj suizo, utilizando la más moderna tecnología.

Entonces, ¿a qué podemos atribuir el éxito de esta gesta? ¿A factores “divinos”? ¿A los rezos del Presidente y de los familiares de los mineros? ¿O debemos atribuirlo exclusivamente al factor humano, al uso de la mente, a la creación racional y no sobrenatural?

En las empresas también existen creencias “divinas” por parte de los dueños, los gerentes o los empleados. Muchos creen que a pesar de seguir haciendo lo mismo todos los días, van a tener resultados diferentes. Creen que ser “solidario” es tapar los errores (u horrores) que hace un compañero. Creen que pueden seguir gerenciando la empresa con los mismos métodos y herramientas que vienen usando desde hace 20 años: el cuaderno, el lápiz, la intuición y miles de horas de trabajo.

Las creencias pueden ser limitantes o potenciadoras. Y nada más limitante que creer que nuestra suerte y nuestro destino están en manos de otros (mi Jefe, mi empresa, el Gobierno, el Sindicato o fuerzas celestiales).

Creer en esto es vernos a nosotros mismos como zoombies, como corchos flotando en el océano o plumas a la deriva del viento,. Es aceptar  que no tenemos metas, ni proyectos, ni energía propia para acometerlos.
Lamentablemente hay una enorme cantidad de personas que se quieren sacarse la responsabilidad de conducir sus propias vidas. Prefieren echarle las culpas a la sociedad, a la empresa, al gobierno o a su familia. Todo este entorno sin dudas que influye en las personas, pero no puede ser determinante. Lo determinante son nuestras propias decisiones racionales, la capacitación, la innovación y el coraje de hacerlo.

Me quedo con la imagen del Presidente Piñera liderando una gran empresa, tomando decisiones difíciles, consultando expertos y utilizando la mejor tecnología, rodeado a su vez de un equipo unido, sólido y profesional. 

Ahora le pregunto al lector, ¿Qué enseñanzas le dejó este acontecimiento? ¿Si tuviera que pasar por algo similar, en qué invertiría su tiempo: en rezar o buscar culpables o en planificar y actuar decididamente? Comparta sus respuestas en www.contraviento.com.uy


Dr. Guillermo Sicardi, MBA
Resultoría, NO consultoría

lunes, 26 de julio de 2010

Libertad para elegir compañía aérea

Acabo de llegar de Bolivia, la tierra de Evo Morales. Viajé por Aerosur, una empresa privada que ha crecido en base al buen servicio, a la visión empresarial de sus dueños y a que supieron diferenciarse del pésimo servicio que brindaba el Lloyd Aereo Boliviano, antes y después de ser estatizado.

Por estos días, toda la tripulación de Aerosur está utilizando unos prendedores en sus uniformes con la leyenda "QUEREMOS REGLAS CLARAS". Es que Evo Morales, emulando a su par Hugo Chávez, quiere intervenir en el mercado y perjudicar a Aerosur (privada y eficiente) y así favorecer a BOA (Boliviana de Aviación), pública e ineficiente. Lo mismo hacen los Kirchner al intervenir Aerolíneas Argentinas y espero que no suceda lo mismo en Uruguay entre Pluna y BQB. Dice el Observador del lunes 26 de julio de 2010:

"Asimismo, la compañía (PLUNA) argumentó que su competidor atenta contra el buen comportamiento del mercado, fijando precios por debajo de sus costos, brindando gratis productos ajenos al servicio aéreo y realizando publicidad engañosa para captar posiciones de mercado. 

En consecuencia, los representantes de Pluna pidieron una investigación sobre la actuación de BQB y medidas preventivas, como la cancelación de los permisos aéreos, para que Buquebus no pueda continuar engañando a los consumidores y a las autoridades, señaló en el comunicado".

Este comunicado tiene muchos términos que me ponen muy nervioso, ya que parecen atentar contra la libertad del mercado, la libre competencia y la libertad del ciudadano a elegir la compañia de aviación por sus propios medios, solamente haciendo uso de la razón y de buena información.Pedirle al Estado que "cancele los permisos" a BQB para que "no pueda seguir engañando a los consumidores" me parece algo muy burdo.

La bien intencionada ANTEL, la empresa "de los uruguayos", tambíén quiere que Skype no me siga "engañando" al ofrecerme hablar gratis a todo el mundo o pagando tarifas que son hasta 14 veces más baratas que las tarifas de Antel. Si el Sr. Skype - al igual que el Sr. Lopez Mena - son unos tontos que venden muy barato, será el mercado el encargado de hacérselos saber.


Dr. Guillermo Sicardi, MBA

domingo, 11 de julio de 2010

¿Qué es ser Progresista? - por Dr. Daniel Ferrere

Progresismo” es un término simbólico. Ser “progresista” parece implicar estar dispuesto a ir hacia formas de colectivismo estatista. Todo lo que va contra la empresa privada es “progresista”. Todo lo que va en contra de lo individual a favor de la igualación forzada es “progresismo”. Todo lo que aumenta el poder de los gobernantes es “progresista”. Y por un argumento a contrario todo lo que va a favor del mercado, del reconocimiento del mérito individual, del aumento de la libertad en detrimento del poder del Estado, etcétera, es contrario al progreso. Los valores del estatismo y de la masificación son buenos; los valores del individuo y del mérito individual son malos.

Nuestra primera sensación es de admiración. ¿Cómo lograron convencer a tanta gente de que el “progreso” está en ese lado, cuando toda la evidencia muestra lo contrario? No conocemos un solo ejemplo de que un camino en ese sentido haya mejorado la situación de la gente. Los diseñadores de esta imagen publicitaria han logrado convencer a mucha gente de que el progreso está en una dirección contraria a lo que muestran todos los ejemplos. ¡Son unos genios!

Es posible, sin embargo, que el éxito de esta imagen sea más la consecuencia de errores de los contrarios que de méritos de quienes la patrocinan. La izquierda latinoamericana –donde el “progresismo” impera– se ha beneficiado de la miopía de sus oponentes, cuyo enamoramiento con las tesis economicistas del desarrollo llevaron a postergar el componente social necesario de toda tarea de gobierno. La teoría de la torta (“hay que hacer crecer la torta, porque eso beneficia a todos”) es simplemente falsa y lleva a que sus propulsores, falsa o justamente, sean vistos como socialmente insensibles o desinteresados por la condición de los más perjudicados. La izquierda logró , gracias a esta miopía, convertirse en monopolista de la sensibilidad social,

La situación latinoamericana es relativamente única. No se corresponde con lo que sucede en el resto del mundo donde, como hemos escrito más de una vez, todos los movimientos políticos democráticos combinan el respeto por las fuerzas del mercado con la convicción de que los beneficios del crecimiento deben destinarse a mejorar la condición de los más pobres. La conciencia social no es monopolio de la izquierda en ningún lado, sino el fundamento común de casi todos, sea que se autodenominen “nueva izquierda”, “tercer camino”, “socialdemócratas”, o lo que sea.

Para ser auténticos, sin embargo, no basta con copiar lo que propone la izquierda, como hemos visto hacer frecuentemente entre nosotros. Si la izquierda propone un subsidio a los menores de 2 años, propongamos uno a los menores de 4. Si propone un subsidio a las madres lactantes, propongamos otro a los padres de recién nacidos. Eso no funciona, primero, porque no diferencia y, segundo, porque sigue mostrando una superioridad intelectual de quien propone y es copiado. Hay que saber por qué se hacen las cosas. Y para eso hay que entender.

A nuestro juicio, la diferencia de esencia está en el corporativismo como concepción social. El núcleo de la izquierda está en el corporativismo. De allí su enamoramiento con el Estado –la máxima corporación– y su alianza con los sindicatos como corporaciones intermediarias entre el individuo y el Estado. La izquierda se alía con las corporaciones, y como consecuencia posterga a los individuos no integrados: a los no afiliados, a los trabajadores individuales, a los desempleados y a los que caen fuera de la estructura social. A esos está dispuesta a comprarlos con subsidios, pero no a darles prioridad, porque la prioridad son sus aliados, las corporaciones.

Llevemos esto a la práctica. La semana pasada un notorio dirigente de izquierda reconocía que la izquierda local, pese a todo lo que ha gastado, no ha logrado reducir la desigualdad social, que de hecho ha crecido, ni mejorar las posibilidades de movilidad social ascendente de los grupos más desprotegidos. Bien por un dirigente que reconoce los problemas con honestidad en lugar de taparlos con ofensas, como hacen otros. Lo que pasa, es que esa es la consecuencia necesaria de las políticas de la izquierda “progresista”, que privilegia los intereses de las corporaciones y trata de satisfacer a los desprotegidos con subsidios, no con verdadera atención.

Lo único que puede generar una mejora sustancial de la condición social de los más desprotegidos es una combinación masiva de educación y asistencia social. Asistencia social para asegurar a las familias atención de la salud y condiciones decorosas de subsistencia, mientras educan a sus hijos con excelencia para un nuevo futuro. Eso puede tardar 10 o 20 años para producir efectos, pero no hay otra solución. Simplemente, no hay otro camino. Pero ese es un camino que la izquierda no puede recorrer.

La izquierda no puede destinar los recursos que se necesitan para una asistencia social verdadera, porque antes que nada le debe adhesión a sus aliados, que se quedan con el dinero que debería destinarse a otros fines. No puede imponer la calidad en la prestación de los servicios sociales porque sus aliados corporativos se enojarían. No puede evitar la proliferación de la basura porque las corporaciones no lo permiten. No puede destinar recursos a más y mejor seguridad porque usa el dinero para mejorar los sueldos de quienes ya ganan más que cualquier privado. Y no puede dar educación de calidad a quienes más la necesitan porque sus aliados –esta vez las corporaciones de la enseñanza– también quieren el dinero para sí, pero no están dispuestas a asumir ninguna obligación a cambio.

La izquierda no puede producir un cambio social verdadero porque se lo impiden sus alianzas y opta entonces por disfrazar la realidad con subsidios que no cambian nada, pero crean cuadros de dependientes disponibles para la agitación. Ese es el modelo de la izquierda corporativa: el dinero para las corporaciones, el subsidio para los necesitados.

Para salir de la trampa “progresista” es imperioso preocuparse verdaderamente por los más necesitados. Cosa que pasa, lamentablemente, por reconocer que los intereses de las corporaciones son intereses particulares, no intereses colectivos. Las corporaciones no son “el pueblo”. Son una parte legítima, pero con intereses propios y contrapuestos a otros intereses. Y cuando los intereses de las corporaciones se contraponen con los intereses de los más desprotegidos, el verdadero progresismo es defender a los más desprotegidos. Que es, precisamente, lo que la izquierda no hace ni puede hacer. Porque no es “progresista”. Es corporativista, que es algo muy diferente.

Observador - Sabado 10 de julio de 2010

viernes, 9 de julio de 2010

El Maestro Tabarez y la selección uruguaya, una maravilla futbolera



Este artículo lo escribió un hermano argentino:


Mientras en Argentina todavía discutimos si nuestro Director Técnico debe
continuar o no en su cargo, mientras aún nos lamentamos por la forma en que se
dio nuestra eliminación, y mientras treinta y cinco millones observamos a unos
pocos ir a recibir al plantel de la selección Argentina de fútbol con fervor,
con entusiasmo, y hasta con agradecimiento e idolatría, en una clara, para mi,
demostración de equivocación colectiva, aplaudiendo a quienes no demostraron
dejar todo en la cancha para darle continuidad a la riquísima historia futbolera
de nuestro país, y haciéndoles sentir que nos representaron correctamente, que
todos los maravillosos adjetivos con que los califican en el mundo son ciertos,
y que no importa si otra vez nos quedamos con las ganas de verlos exponer ese
amor por la camiseta que los Argentinos sentimos y que otras veces nos llevó a
ser los campeones del mundo.




Mientras todo esto ocurre en la Argentina futbolera, en Sudáfrica aún permanecen
23 jugadores de fútbol Uruguayos, mas un Director Técnico acompañado de su
cuerpo técnico, que con trabajo, planificación, pocos recursos de todo tipo, sin el mejor jugador de fútbol del mundo, con fervor, con garra, con amor por la camiseta, con hambre de gloria, y fundamentalmente con GANAS DE JUGAR AL FUTBOL.

Y no se quedaron tomando mate, mirando los últimos partidos del mundial desde la
platea, sino que se quedaron siendo PROTAGONISTAS de este campeonato. NO SE VOLVIERON PERDIENDO VERGONZOSAMENTE A SU PAIS, sino que permanecerán en tierras africanas hasta el último día que dure la copa del mundo 2010

Hoy jugaron la semifinal, y perdieron en el marcador, no asi en el juego. NO fueron superados ampliamente, y eso que venían de jugar el anterior partido treinta minutos mas que sus rivales de hoy, Holanda, y de transitar por el camino de los nervios que les impuso ese final de película en la definición del partido contra Ghana.


Llegaron a la semifinal sin algunos jugadores claves, y asi y todo mantuvieron
vivas las chances de dar pelea en el resultado HASTA EL ÚLTIMO SEGUNDO DEL PARTIDO.  Ya contra Ghana, habían demostrado que hay que poner todo en una cancha de fútbol para dar vuelta un resultado adverso.

Nótese que comenzaron perdiendo aquel partido por octavos de final con un gol recibido a los 46 minutos del primer tiempo, un instante estadísticamente fatal para los equipos que reciben un gol en contra en esos minutos del partido.

Lograron, luego, terminar con victoria el esfuerzo realizado.

En la semifinal de hoy, también comenzaron perdiendo, y sin desordenarse, convencidos por la planificación previa como consecuencia del trabajo realizado por el Maestro Oscar Washigton Tabarez, dieron verdadera pelea hasta el último segundo del partido, provocando que los Holandeses terminaran pidiendo la hora, y pegándole de puntín en su propia área chica.

ASI SE JUEGA AL FUTBOL, profesional y en forma amateur: Con el cuerpo y la
técnica, con la observación y la ejecución, con el trabajo de pensar que hacer
para vencer al rival. Y fundamentalmente, SABIENDO QUE EL PARTIDO TERMINA CUANDO
EXPIRA EL TIEMPO DE JUEGO.

Varios integrantes de nuestra selección Argentina, afirmaron que se desmoronaron sus posibilidades CUANDO A LOS 2 MINUTOS DE JUEGO ALEMANIA CONVIRTIÓ EL PRIMER
GOL . Me pregunto ¿No es tiempo de juego suficiente 88 minutos para revertir un
resultado?

Preguntémosle a Uruguay como han hecho para estar siempre con posibilidades de
pelear el resultado hasta el final…

Seguramente el pueblo futbolero Uruguayo tendrá algunas horas de tristeza por no
jugar la final en esta copa del mundo.

Seguramente el pueblo futbolero Uruguayo tendrá todo el resto de su vida para disfrutar de su orgullo por haber ganado el derecho de ESTAR HASTA EL FINAL en  esta copa del mundo.

El pueblo futbolero Uruguayo en su totalidad debiera organizar un recibimiento ejemplar para este plantel de jugadores y su cuerpo técnico, un recibimiento sincero en agradecimiento porque verdaderamente han DEJADO LA PIEL, en su participación. No son los mejores ni como selección, ni individualmente. SON LOS MEJORES EN TOMARSE EN SERIO LO QUE SIGNIFICA UNA SELECCIÓN DE FUTBOL EN ESTE
LADO DEL MUNDO.  
Y debe ser tan grande el orgullo que sienten los Uruguayos, que me contagiaron
la emoción. Y con ella, la envidia de tener un Director Técnico de verdad, preparado para ocupar ese cargo, respetable y respetuoso, motivador por haberse preparado para serlo.



Un maestro, que recibe ese apodo porque lo es. Tabarez ha ejercido la docencia en escuelas. Y además, merece ese apodo por todo lo que significa, lo que hace, y lo que trasciende con su trabajo y su SERIEDAD PARA CONDUCIR LA MAYOR ILUSIÓN DE TODO UN PAÍS FUTBOLERO.

Sigámonos preguntando, los Argentinos, si Maradona debe continuar como líder de
nuestro amado fútbol, mientras en Uruguay están de fiesta gracias al fútbol que
les entregó su selección nacional en Sudáfrica 2010.


Gustavo Levine

GANÓ ARGENTINA

No dudamos de que el título y el desarrollo de este artículo van a ser polémicos.


A pesar de haber caído por goleada alemana en el campeonato mundial de fútbol de Sudáfrica 2010, Argentina ha ganado.

Perdió un seleccionado que llevaba nuestros colores por fuera, pero que tenía la impronta kirchnerista por dentro. La señora presidente soñaba con la Plaza de Mayo atestada de incondicionales admiradores (de los que vienen por el "jornal" de vino y sándwich), y un balcón compartido con Néstor, Maradona y Estela de Carlotto, entre otros emblemas de la "cultura" nacional actual. Una imagen que quedaría en la memoria colectiva por años y años. Choripán y circo del bicentenario. Ni pensar lo que hubiera sido el palco en Johannesburgo, con el discurso de la victoria del "modelo económico, político, social y deportivo" de Cristina -que todo el planeta debería implementar inmediatamente-, en caso de haber ganado el campeonato.

El fútbol es un deporte y, esencialmente, un juego. Pero ciertos países -y el nuestro no es la excepción- lo toman como una guerra, en la que los triunfos significan una conquista incuestionable del "modelo de gobierno" de turno. Así en 1978 como en 2010.

No. Argentina no perdió. Ha obtenido un triunfo resonante.

Don Diego, después de violentarse con algunos simpatizantes alemanes, se retiró humillado del estadio. Nosotros nos hemos sentido humillados desde el comienzo de esta ridícula puesta en escena. Nos humillan los 600 millones destinados al fútbol y robados a los jubilados. Nos humilla un presidente vitalicio de la AFA que no ha hecho más que vivir del erario público. Nos humillan los cientos de miles de decodificadores pagados con el sudor de los que trabajan y distribuidos a la "clientela" electoralista. Nos humilla un director técnico soberbio, pedante y maleducado, que está convencido de que es dios. Nos humilla la presencia de Estela de Carlotto en Sudáfrica para autopromover su indecente candidatura al Premio Nobel de la Paz. Nos humillan los barrasbravas, cuya presencia en el continente africano "nadie" puede explicar, como tampoco su conducta violenta y su consecuente deportación.

Diego Armando Maradona fue en otra época, y sin duda alguna, un superdotado en sus piernas, aunque los dotes en el otro extremo de su cuerpo parecen inversamente proporcionales. A él le debemos una copa mundial obtenida con trampa, por la viveza criolla que pasó a la historia como "la mano de Dios", y también la bochornosa expulsión de otro mundial a raíz de su adicción a las drogas.

No llama la atención lo que los diarios del mundo publican ahora sobre "el 10". Queda claro que es repudiado en todo el universo, a excepción de su país natal. Simplemente está cosechando su siembra: el fruto de su desprecio histórico hacia el resto de los mortales.

Ser excluidos del campeonato mundial de fútbol significó quitarles el caramelo de la boca al populista matrimonio presidencial, al inmoral presidente de la AFA, a la dudosa abuela Carlotto y al fracasado Director Técnico de la selección nacional.

Maradona ha dejado sin libreto a la presidente y a su cohorte de funcionarios inútiles y corruptos. ¿Qué hará ahora la primera magistrada? ¿Cómo seguirá la obra? ¿A quién acusará de haberle "secuestrado los goles"? ¿A la Fifa? ¿A los sudafricanos? ¿A Messi?

A Maradona, ciertamente no.

A Maradona sólo le cabe la derrota de la selección nacional en la copa del mundo e, irónicamente, el extraordinario triunfo de Argentina.

Raquel E. Consigli
Horacio Martínez Paz
posted by Raquel Eugenia Consigli y Horacio Martínez Paz