lunes, 31 de enero de 2011

Internet o no Internet en la Empresa

Es cierto que muchos empleados utilizan Internet en el trabajo para fines no estrictamente laborales y los patrones reaccionan a lo Mubarak: cortan la Internet por completo creyendo que "muerto el perro, muerta la rabia". Pero es un gran error.

Hoy la tecnología permite medir el uso que cada funcionario hace de Internet y otras herramientas informáticas que la empresa le provee para desarrollar su trabajo y la Jurisprudencia uruguaya ha dictado decenas de Sentencias aceptando el despido sin indemnización a aquellos trabajadores que hacen un uso abusivo de estos medios.

Es muy bueno que las empresas tengan claros Reglamentos de Uso de medios informáticos y apliquen sencillos y efectivos sistemas de control. Por otro lado, los empleados tienen que conocer los riesgos que asumen con el mal uso de estos bienes propiedad de la empresa y hacer un uso transparente y proactivo de los mismos.

Internet es adictiva. Por eso hay que saber controlar su "consumo". Hemos aplicado con éxito varios "tips" y Programas internos que permitieron aumentar la productividad general y evitar discusiones internas y hasta despidos por su mal uso. Quien le interese conocerlos nos pueden enviar un mail a gsicardi@solution.com.uy

El Gobierno uruguayo  a través de AGESIC y con el apoyo de la Facultad de Derecho tienen un sitio donde uno puede consultar Sentencias sobre Derecho Informático que son muy interesantes.

También compartimos estos casos publicados en El Observador, donde llegaron a despedir a un Gerente General (no a un cadete) por el mal uso que hizo de Internet y del PC en horarios de trabajo.

Como dice el dicho: "Cuando las parvas de tu vecino veas arder, pon las tuyas en remojo"


Dr. Guillermo Sicardi, MBA
www.resultoria.com

miércoles, 26 de enero de 2011

Mujica propone dividir el país en seis regiones


“El presidente tiene su idea de ir reduciendo de a poco el peso de los departamentos en favor de las regiones. Considera que el país es demasiado pequeño para tener 19 divisiones y por tanto aspira a concentrar sus políticas según las características territoriales.” El Observador, Enero 26 de 2011.[1]

Esta propuesta del Presidente Mujica es tan sensata como antigua. Pero los compromisos con el pasado, los pequeños intereses involucrados y la mentalidad pueblerina que nos caracteriza, frenará este proceso.

Dice Peter Drücker:[2] “… realizar el futuro implica siempre desechar el pasado. La clave para hacer algo para mañana es desembarazarse de lo que ya no es productivo, de lo que envejecido, de lo obsoleto.
Debemos preguntarnos: “Si hoy no estuviéramos comprometidos con esto, ¿lo intentaríamos? Si la respuesta es negativa corresponde extraer la consecuencia: ¿cómo podemos eliminarlo ... y rápido?

Es notorio que a ningún ser racional se le ocurriría dividir un territorio de 180.000 km2 en 19 circunscripciones territoriales, con 19 Intendentes y 589 ediles. 

Por ejemplo: ¿Por qué las dos Intendencias coloradas (Salto y Rivera) no tienen un mismo staff de Directores y un mismo Plan Estratégico para su región? De esta manera les ahorran a los contribuyentes unos cuantos millones de pesos y podrían demostrar que son un Partido político con la capacidad de pensar el país “a lo grande” y que tienen un modelo de gestión  replicable en favor del contribuyente.

La respuesta la da el propio Drücker: dice que en las instituciones públicas “se pagan las buenas intenciones … se le paga el hecho de no provocar el desagrado de interesados importantes … lo cual la orienta equivocadamente … y tienden a no hacer lo que corresponde.”

Y la clave está en entender para qué existen las Intendencias: “Sólo si se definen metas pueden asignarse recursos a su realización, determinarse prioridades y fechas y obligar a alguien a rendir cuenta de los resultados. 

Pero el punto de partida del trabajo efectivo es una definición del propósito y la Misión de la institución, algo que casi nunca puede obtenerse”.



Dr. Guillermo Sicardi, MBA

sábado, 15 de enero de 2011

En defensa del Mercado


La demanda de trabajo sube. Esta es la mejor defensa del trabajador. No hay leyes laborales, sindicatos ni seguros por desempleo que sean más efectivos que un mercado pujante para defender el precio de la mano de obra como el de cualquier otro producto o servicio. (ver noticia en El Observador)

Los empleados tienen que entender esto: su mejor amigo es el mercado. La manera que su mejor amigo esté sano, es con  menos intervención estatal, con menos obstáculos al comercio. El ranking www.doingbusiness.org del Banco Mundial, muestra claramente qué hacen los países “ricos” y que hacen (o no hacen) los países pobres paras seguir siendo tales.

Los empresarios también tienen que entender el mercado laboral. Durante años (demasiados), el precio de la mano de obra no subía por falta – justamente - de mercado. La manera de subir ese precio era por presión (sindical o del gobierno) y no por acuerdos voluntarios entre las partes.

Hoy los empleados migran de una empresa a otra en busca de mejor salario, lo cual está muy bien. Los empresarios también dejan a un cliente “C” para poder atender a uno “A”. Entonces,  ¿por qué se quejan y se sorprenden cuando los empleados se les van?

Lo que hay que entender es que el salario no es lo único que retiene a un empleado; como el precio de un producto no es lo único que retiene a un consumidor. Si así fuera Tienda Inglesa estaría fundida y el supermercado más berreta de barrio, que vende sus productos un poco más baratos, gozaría de buena salud. No es así.

Las empresas tienen que pagar “el precio de mercado” (si es que el empresario cree en el Capitalismo y no en un mero Mercantilismo), pero además ofrecer condiciones laborales para que el empleado no venga a “yugar” sino a realizarse, que no venga a “laburar” sino a “agregar valor”.

Esto implica que tenga una silla sana para sentarse, un PC que funcione, aire acondicionado para no derretirse en verano y sobre todo que venga a trabajar a un lugar donde sepa qué tiene que hacer, hacia dónde va el barco y cuál puede ser su mejor contribución para llegar a buen puerto.

Son pocos los empleados y –paradójicamente- también son pocos los empresarios, que realmente creen en las virtudes del mercado.



Guillermo Sicardi, MBA

martes, 11 de enero de 2011

Conversando con Martín Varsavsky en Zonamerica

por David Gomez:

Martin Varsavsky se hizo famoso en Uruguay cuando dijo que Uruguay no tenía banda ancha de verdad. Ayudó a destapar la olla, y a darle más fuerza a un reclamo de muchos. Pero este empresario argentino, radicado en España, tiene mayores cartas de presentación: siete empresas creadas, y otras tantas capitalizadas, amén de que se codea a diario con los fundadores de Goolge o Skype, o se da el gusto de cenar con Barack Obama. Incluso, en España querían que el encabezara la versión local de El Aprendiz de Donald Trump.

Varsavsky, como buen argentino, vacaciona en Uruguay. En el ’95 compró un terreno de 14 h en José Ignacio, donde tiene su chacra. Si bien no tiene negocios con Uruguay (aunque podría llegar a tenerlos…), se declara amante de nuestro país. En los últimos veranos, su figura ha sido más notoria.

En 2010 estuvo en la segunda edición de Punta Tech Meetup, y ahora en 2011 volvió a repetir. De este evento les compartiré luego. Y este lunes 10 de enero, el empresario dedicó un tiempo para compartir una amena e interesantísima charla en Zonamerica. La idea era hablar un poco de FON y las posibilidades para Uruguay, pero sin nada concreto. Y también aprovechar las ideas y consejos de esta mente brillante, que no defraudó. Lo que era una charla de una hora se extendió a casi dos, y nadie quería que terminara.

Con formato living distendido, que va muy bien con el look bermuda, camisa afuera y championes de Martín, el minievento se realizó en el edificio Biotec. Allí Guillermo Sicardi de Solution Alliance ofició de ‘Susana Giménez’ (aunque el dijo que prefería ser un Larry King) y levantó unos interesantes centros que Varsavsky convirtió en golazos.

Aquí una primera parte de la charla y frases sueltas, ya que no me da mucho el tiempo para seguir con la nota. En otro entrega les compartiré de lo que se habló de FON:

Uruguay además de ser pequeño, tiene la desventaja de su ubicación y de que está rodeado de agua. Aquí es mentira que hay un hub, para eso hay que ir un poco más y llegar a Argentina o Chile. Pero, ¿entonces, cómo puedo luchar contra esas desventajas? Mirando lo que hice yo, ¿qué se puede hacer similar en Uruguay?… Hay que trabajar primero en mejorar la educación, y realizar proyectos de telecomunicaciones y energía, porque terminarán ayudando a desarrollar el país.


Lo bueno de las exportaciones tecnológicas es que son virtuales. Pero en las zonas francas –apuntando a Zonamerica– ya no se mueve nada físico. No ves todo el tiempo a camiones cargando y descargando. Ya no es negocio hacer que los paquetes pasen por Uruguay; hay mejores precios. En ese sentido, Uruguay pierde su ventaja. Los productos son de la mente. Por eso hay que destinar más tiempo a pensar buenas ideas.


El gobierno es accionista de todos los uruguayos. Y una forma de invertir es en la educación de todo el país, así luego le cobrás mayor cantidad de impuestas. Suena duro, pero es una realidad que funciona. Hoy es posible hacer desde Uruguay una empresa que sea global.

Con un socio creamos Eolia, una empresa de energías renovables que hoy factura más de US$ 1.000 millones.


Pero ser chico tiene sus ventajas. En países como Argentina tenés mayor escala, y por ahí más oportunidades de negocio. Pero a la larga tus acciones te llevan al anonimato. En los países chicos la ventaja es que las personas se conocen y se tienen más confianza, y eso es vital para la cultura emprendedora. Pero como contrapartida, en los países chicos se tiene miedo a hacer al ridículo (somos pocos y nos conocemos) y miedo al destacarse, ya que lamentablemente padecen de un problema serio de envidia.


Los emprendedores deben perder el miedo al fracaso, y a hacer el ridículo, porque resulta que luego su idea no era tan ridícula.

Los países como Uruguay deberían tener “leyes bebés” para combatir la mortalidad de las empresas en su infancia. En muchos países aunque el proyecto fracase hay que pagar a los empleados, aunque no haya dinero. No es que sea partidario de los despidos masivos, y para nada dejar a nadie sin lo que le corresponde, pero los proyectos nuevos deberían llegar a un acuerdo en el momento de las contrataciones para que los empleados también asuman el riesgo de estar en una empresa bebé.

Cuando llegué a España encontré un vacío emprendedor. En vez de ser el inmigrante que fue a limpiar baños, me dediqué a hacer el “trabajo sucio” de emprender. Fundé Jazztel, Viatel, Ya, que vendí en millones de euros… Creo que la última ‘gran empresa’ de España fue ‘robarle’ el oro a los latinoamericanos (risas…).


Es un mal criar hijos para que sean empleados públicos. Por ahí quizás los uruguayos heredaron eso de los españoles.


Aquí hay una mentalidad como si el secreto de todo pasar por vender y comprar tierra. Vendedo, compro, vendo, vendo y compro… (en referencia a los que pasa en José Ignacio, donde tiene su casa de veraneo). La gente se la pasa vendiendo y comprando, pero en vez de gastar tiempo en estupideces debería invertirlo en pensar ideas que valgan la pena. Primero que soy judío, y una generación antes de mí, eliminaron a buena parte de la faz de la Tierra. Me crié en un barrio de Buenos Aires donde había una semi guerra civil.


Mi padre fue científico, y cuando no lo raptaba la guerrilla, lo hacía la derecha. Mi primo de 17 años desapareció sin saber que fue de él. Luego, cuando pudimos emigrar lo hicimos, y al poco tiempo mi padre murió a los 47 años de un infarto; así que nos quedamos huérfanos y sin dinero… El riesgo de hacer negocios no se compara con todo esto.


Así que empecé muy mal. Tuve muchas cosas que probar a la humanidad, y eso fue lo que me movió a emprender. Fui muy rebelde, y para ser emprendedor hay que ser rebelde.

agradecemos a David Gómez esta excelente nota (como todas las suyas)

David es periodista, especializado en tecnología y director de Social Media, empresa especializada en reputación on line y marketing digital.

martes, 4 de enero de 2011

Exportamos "lomo", no "pienso"



Informe de Exportaci0nes 2010 preparado por Uruguay XXI





Este cuadro describe muy bien al Uruguay: solamente exportamos el 1,7% de "manufacturas de alto contenido tecnológico". El 56,4% son productos "primarios", es decir, con poco valor agregado.

Todos están felices con las exportaciones de carne, soja, arroz y trigo, que si bien es cierto que han incorporado tecnología y "pienso" para aumentar la productividad, ni se compara con la cantidad de neuronas necesarias para desarrollar un software, un medicamento, una patente de invención o una nueva maquinaria.

Es que Uruguay carece de tres elementos fundamentales para generar estos productos:

1 - No tiene un sistema educativo que estimule la creatividad, la resolución de problemas prácticos para las empresas y los consumidores y que no le tema a vincular lo académico con lo comercial

2 - No hay espíritu emprendedor. No lo hay en las Universidades (salvo excepciones) y tampoco lo hay entre los empresarios consolidados. Nuestros empresarios son poco emprendedores, aunque parezca una paradoja. Son más bien conservadores, poco innovadores, tal vez fruto de un país que nunca ha dado estabilidad a las inversiones y que tiene un peso del Estado atroz, marcando ritmos, usos y costumbres.

3 - No hay capital de riesgo. Son muy, pero muy pocas las personas dispuestas a "apostar" a un proyecto que recién se inicia (Capital Semilla), pero sí les gusta apostar al 5 de Oro, la Ruleta o la Lotería. Suele suceder que los menos emprendedores sean los más timberos.

Yo dejaría de hacer gárgaras con los resultados de las exportaciones uruguayas. Toda esta bonanza ha venido desde fuera y no desde adentro: la soja, la carne y el arroz, subieron a precios record sin que nosotros hiciéramos nada. La productividad en los campos mejoró gracias a los argentinos y neocelandeces que trajeron método y tecnología, no fue por la iniciativa de los productores uruguayos.

Ahora hay sequía. Pero no en los ojos de los productores uruguayos, tan proclives a llorar por los pasillos deL BROU y el hemiciclo del Palacio Legislativo para pedir subsidios y beneficios, en vez de haber invertido las enormes ganancias que tuvieron en estos años en poner riego automático, tal como hacen en Israel, Nueva Zelandia y otros verdaderos "países de primera".

Por todo esto, lo del título: exportamos el "lomo" de nuestro esfuerzo y no exportamos el "pienso" de nuestras neuronas. ¿Es que no las tenemos o no las desarrollamos?

Dr. Guillermo Sicardi, MBA